jueves, septiembre 01, 2005

De batas y pantuflas: reflexiones para chico, el niño perdido.

Uno podría decir: que se jodan todos. Pero eso podría dañar ciertas almas sensibles u oídos refinados. ¿Pero es que acaso no os dáis cuenta que vamos todos podridos a que nos embalsamen como salchichas, nos expongan en vitrina y se ría la gente a carcajadas de nuestros defectos?

Y los amigos que tienes, ellos luchan por estar ahí, pero también los persigue la Gestapo del Mundo. Es que te buscan, chico, te buscan hasta matarte, te succionan la sangre aquellos discípulos de Drakula, que cómodos en sus cheques mensuales se pasean de cóctel en cóctel con las ideas que tus neuronas fueron las que hilaron en una noche de delirio e insomnio.

Y yo quiero hijos, niños con los ojos de M y el abismo de preguntas mío, pero ¡qué carajos!, ¿seré tan fuerte como mis propios padres? ¿Podré contarles, noche tras noche, cuentos de hadas para que imaginen la tierra como un lugar hermoso?

Porque el mundo es un lugar hermoso, joder (ups, otra vez esa palabra). El mundo es un lugar por el cual vale la pena pelear por él (¿no Hemingway, tú que te volaste los sesos?). NO CREO TAMPOCO SEA LA SOLUCIÓN TIRAR A MIS HIJOS AL AGUA FRÍA Y VER SI SOBREVIVEN PARA RESCATAR SÓLO A AQUÉL QUE TIENE LOS BRAZOS FUERTES PARA SALIR A FLOTE.

Chico, no le creas a nadie. Nos educan desde pequeños a pisotear al que tiene mirada melancólica o es tan pajarón de dejar su desprevenida lonchera en el recreo del colegio .
Es que, chico, no somos seres humanos: somos un cuento de tiburones.

Y mi amigo C tiene razón: que me joda (dale con el término) y me quede en casa, de batas y pantuflas, pero que por favor yo no salga más al mundo a pregonar la destrucción de todo.

Vale, pero la destrucción es una forma violenta -en un principio- de creación, de nuevas Arquitecturas. Al menos, como lo veo yo. Y yo no soy nadie, chico, no al menos por ahora. Es que nunca he salido en la tele.

Quien quiera hablarme, que no me toque el timbre ni me llame. Simplemente, que piense que desaparecí, que huí con M a una ciudad remota al sur del sur del sur. Es que, chico, la verdad es que uno no necesita más que lo que ya tiene. Y si quieres más, puedes conseguirlo. Pero no te metas en un baile de lanzar cuchillos con los ojos vendados para dar un espectáculo a miles de descorazonados espectadores.

Mejor valer nada, que valer por la fuerza.
Eso, que te lo demuestren las imágenes de Golpes de Estado que ha sufrido el Mundo desde antes que el hombre-mono lanzara el hueso de Kubrick por los cielos.

Walter Edderthall
SBF Ediciones
2005

No hay comentarios.: