viernes, mayo 20, 2005

Diario del náufrago sobreviviente.

Día 437: supongo que es jueves por el color de las palmeras y el mes, según la Gaviota Jefe, es Abril. (No confiar tanto en la Gaviota Jefe, está senil).

Ayer una avioneta sobrevoló la isla a lo que calculo cuatro palmeras de altura. Estaba tan ocupado sacando punta al pedazo carbonizado de madera para poder seguir escribiendo mis memorias en las rocas que la vi deslizarse por el aire y perderse entre la frondosa cima del volcán que protege el pedazo perdido de tierra en el mar que habito.

Recuerdo que el día 48 habría corrido como un vendedor de acciones detrás del aparato volador; más hoy, barbudo, delgado, y acompañado por el sinfónico compás eterno de La Frontera que resguarda La Gran Gaviota, me refuerza el espíritu seguir con mis actividades diarias. ¿Volver? ¿Adaptarse de nuevo? ¿Y quién cuida de esta isla? Me viene a la memoria Tom Hanks en la película en que se hace amigo de un balón. Já. Qué estúpido. La Gran Gaviota se reía a carcajadas la otra noche en la celebración del cumpleaños 436 de la Palmera Primaria. Y la Palmera Primaria, aburrida del alegre graznido de la Gran Gaviota, dejó caer un coco en su cabeza para que se callara…

1 comentario:

Anónimo dijo...

oscar wilde decia eso que la mentiria tenia que volver a cobrar importancia que se podía hacer un diario de viaje sin salir del patio de la casa !! esto es como algo parecido. Hay que atreverse a mentir.

gabriel.