domingo, mayo 07, 2006

Si yo fuera bomba nuclear.

Tosió, tosió, hasta que logró respirar un poco.
Recuperó el aliento.
Se puso de pie.
En los oídos tenía campanas, mil flautas, un pitido insoportable.
Miró alrededor.
La habitación no tenía murallas.
Tosió nuevamente.
Se acercó a la orilla y observó como la mitad de la ciudad ardía en llamas.
Después, buscó por dónde bajar al primer piso.
Por las escaleras.
Tenía miedo.
Todo había desaparecido.

sábado, mayo 06, 2006

JLB.

En breve seré todos:
estaré muerto...

Saigon... shit.

viernes, mayo 05, 2006

Jonathan Swift.


"Cuando en el mundo aparece un verdadero genio, puede identificársele
por este signo: todos los necios se conjuran contra él."

...^^^^^^^^^^^^^^...

Al Regreso quedan huellas.
Las pisadas.
La mirada hacia atrás.
El frío.
Al frente, el frío.

Fe.

-Señor, usted me oculta algo.
-¿De qué habla?
-Que me oculta algo.
-¿Y por qué habría de ocultarle algo?
-No sé, pero usted me oculta algo.
-¡Deje de decir eso!
-Entonces muéstreme qué es lo que esconde a sus espaldas.

A short story by Will Atkin.

jueves, mayo 04, 2006

.A.

miércoles, mayo 03, 2006

Cómo percibir el combate desde las imágenes que te ha ido dejando el cine.

A los nuevos, a los que no tenían experiencia en combate, nos relegaban al final, más atrás de las trincheras. Así podíamos ver la guerra desde lejos, sanos y salvos, como si fuese una película. Faltaba sólo el popcorn. Pero no todo era tomar sol y limpiar el rifle. Cuando se suponía que estábamos listos -¿en qué minuto nos entrenaron?- nos enviaban a las trincheras, Un orgullo morir por la patria. Josué, que era tartamudo, hiló un par de palabras para decirme que de seguro no quedaba ningún soldado vivo en las trincheras y era por eso que nos enviaban. No quise creerlo. Pero por dentro yo sabía que Josué, en su agolpado hablar, hablaba la verdad.

La trinchera olía a algo indescriptible. Tienes que estar en una guerra para conocer el hedor que se forma cuando la tierra está húmeda, la pólvora flota suspendida en el aire y los cadáveres se amontonan en una esquina. Me di vuelta y topé la mirada con Josué. Él sólo sonrió y encogió los hombros.

Primera noche. No estaba asustado, tampoco me atacaba una ansia de valentía y coraje. En mi turno dediqué gran parte a mirar las estrellas y de paso recordar a Lisa, mi querida Lisa, mi única Lisa. Luego colocaba el ojo en la mira a la espera del asesino invisible.

Noche treinta.

Sigue lloviendo y el hedor a cadáver y trinchera se me ha pegado: cuando sudo, sudo muerte.

Proverbios y otras enseñanzas.


"Si hoy fuera perfecto, no habría necesidad de mañana..."
Frase que ocupa mi suegro citando a alguien que nadie recuerda.

lunes, mayo 01, 2006

Harina Tostada.

Hablábamos sobre el mal estado de los cajones. M se detuvo, ese segundo que sabes habrá una revelación, me mira espantada, los ojos grandes, muy grandes y corre a la cocina lo más rápido que puede con sus pantuflas multicolor.

Llego a la cocina y la encuentro raspando un pan quemado. Sonrío. Le pregunto si el olor a quemado fue lo que le recordó dos panes a merced de la tostadora que había dejado. No, no fue eso, simplemente se me había olvidado, me dice mientras prueba uno de los panes quemados.

-Mmm... No está mal -dice ella-, incluso el pan quemado hace bien para la guata.

Y sigue raspando. Apoyado en el marco de la puerta entiendo algunas cosas de ella que la hacen entrañable. Me las guardo y le sonrío.

Días de Campo III

Días de Campo II (en primera foto, notad el fantasma detrás de M)



Días de Campo I



domingo, abril 30, 2006

Antes que acabe el día.

"Una bandada de pájaros se elevó de un árbol, asustándolo. Mi compañero levantó el rifle, apuntó, y comenzó a dispararle a las aves. Se reía, se reía a carcajadas, y no dejaba de dispararle a los bichos, ¿qué era, Vietnam? ¿Irak? ¿La Segunda Guerra Mundial?, ahí aleteaban las pobres cosas, todas asustadas por el estallido del rifle de mi compañero. No lo aguanté, no lo aguanté más, me puse a su lado, me acerqué a su oreja y le grité con el aire de los pulmones y un poco de alma:

-¡DEJA DE DISPARAR ESA MALDITA COSA, TÚ, PUTO ENEMIGO DE LA EVOLUCIÓN, DEL DERECHO DE LAS ESPECIES, ¡¿O FUE QUE ALGUIEN NOS DIO EL TÍTULO DE SEÑORES SOBRE LA TIERRA?! ¡¿NO QUE SOMOS MÁS INTELIGENTES POR ESO MISMO, PARA PROTEGER TODO LO QUE VIVE EN ESTE PLANETA?! ¡BOTA EL PUTO RIFLE!

Mi compañero, asustado, pensando "mi amigo se fue, ahora es un asesino en serie", tiró lejos el arma. Me acerqué y la recogí. La examiné y le dije:

-Ya me gustaría verte con una bala de estas en el hígado. El dolor, piensa en el dolor. Piensa en la muerte de esas aves. No tiene sentido. (Silencio) ¿Las llaves del Jeep? Creo que las dejé puestas. ¡DIOS! ¡¿TODO TIENE QUE ESTAR MAL CUANDO TIENE QUE ESTAR MAL?!

Y levanté el rifle, grité, decenas de pájaros volaron desde unos árboles y comencé a dispararles. Necesitaba sentirme entero. Dueño de la naturaleza..."


Extracto de "El extraño vividor", Erwin Soaz.
Publicaciones SBF.
2005.

Busca lo que nadie busca...

¿Por qué estás aquí?


sábado, abril 29, 2006

La famila en el gen.

Mi hermano mayor se ha cambiado a Pirque. La naturaleza, los árboles, el verde, el espacio, buda y otras cosas lo motivaron a alejarse de la ciudad.
El viaje tiene sus izquierdas y derechas y izquierdas y derechas y luego un camino de tierra, y adentrándose en el camino de tierra, al final, donde casi podías imaginar una jirafa o un león, bueno, eso lo pensé después, cuando fuimos al maizal, algo tenía que me recordó África.
Buena casa. No se esperaba menos del mayor de los hermanos.
No nos veíamos hace tiempo.
Es el mismo. Está igual. Sólo que con ponchera, un poco más pelado e igual de flojo.


A mi hermano mayor.

viernes, abril 28, 2006

Reto.K



Diálogos.

Elisa lo tenía agarrado del brazo izquierdo, tiraba con fuerza, pero Ugarte era más fuerte: se acercó a Daniel, enterró el cañón de una Colt automática en su frente, y gritó:

-¡Quién te lo ha dicho!
-Nadie, nadie, sólo es un rumor...
-¡O sea todos lo saben!
-¿Saber qué, Ugarte?
-Lo que tú ya sabes, Daniel...
-Y qué es lo que yo sé... Yo no sé nada... Ugarte, razona...
-Tengo mis dudas y ante las dudas prefiero el atajo.
-¡Pero Ugar--!

Dos tiros en la cabeza lo tiraron al piso con tal fuerza, que el cuerpo rebotó. Daniel murió desangrado, Elisa de rodillas lloraba mientras lo veía morir.

-¡Eres un monstruo, Ugarte! -grita ella.
-¿Y a ti qué te hace ser mejor? Al menos el problema está resuelto. Más dinero para cada uno.

Ugarte encendió un cigarrillo, miró a la derecha, y se alejó silbando. Elisa contenía las lágrimas, se levantó y con mano temblorosa, inestable, le apuntó su pistola a Ugarte.

Ugarte sin darse la vuelta:

-Cuando dije más dinero para cada uno, quise decir más dinero para mi. Un placer conocerte, Elisa...

Dos disparos.

Entre los arbustos se levanta un francotirador que recoge el arma, una revista de puzzles y se va tosiendo.

Así lo certifica la fecha.

Un año casado. Eso llevo. Un año. Que eso no es nada, dirán muchos. Seguro me lo dirán los solteros.

Un año casado, feliz y en casa con estufa.

Un año casado, la gran prueba.

Un año casado. Y M también.

Casado.

Suena bien.

N A V A R I N O

"Otra experiencia de valentía estúpida:
En la misma prospección debíamos portar una radio a pilas y su respectiva antena para comunicarnos cada noche con el "alcamar" y decir que aún vivíamos. La antena medía unos dos metros, y la portaba Roberto atada a su mochila. Mientras caminábamos empezamos a notar que muchos árboles estaban literalmente quemados por rayos. Sin embargo, valiente y estúpidamente, seguimos nuestro camino portando la antena, que de haber habido una tormenta eléctrica (bastante comunes en la zona como denotaban los cadáveres calcinados de lengas y coigues) seguro habríamos sido blanco seguro de varios rayos. Todo fuera por manternernos en la era de las comunicaciones."

Extracto del diario de viaje de M.

miércoles, abril 26, 2006

Debidamente dicho.

"Dios es el oficio más antiguo".
Ángel Sirio.

martes, abril 25, 2006

El día a día en los continentes.

En la familia nadie se ponía de acuerdo, si el clima era frío, si era caluroso, si era ambos, cada uno echó de todo y todos reclamaban que la mochila pesaba un elefante, por lo que salió el padre, Qué elefantes y un cuerno, llevad lo que tengáis que llevar, Pero papá, contestó la más pequeña de los hermanos, si llevamos casi todo, Entonces se tendrán que ayudar entre ustedes a cargar las cosas, y si es todo de todo, es todo de todo y a usar los músculos.

La madre lloraba en una esquina.

Es que los niños aún no entendían la palabra DEPORTACIÓN y el padre tampoco sabía cómo controlar el miedo, la pena, la rabia de ser expulsado de su país por tener un apellido que el gobierno del momento consideraba ofensivo.

Dejaron atrás la puerta abierta y una vajilla de porcelana china que les había regalado la tía Carmela. Nunca la usaron, nunca les gustó, nunca conocieron a la tía Carmela.

lunes, abril 24, 2006

Getaway.



El sol asomaba entre la irregular silueta de las montañas y decidió abrir la ventana para saludar al nuevo día, pero el día no entró por la ventana, fueron los sueños los que huyeron...

martes, abril 18, 2006

domingo, abril 16, 2006

Todos necesitamos a alguien.

En el baño, frente al espejo, arregló el nudo de su corbata naranja. No sabía hacer el nudo, nunca quiso aprender. Odiaba las corbatas, en especial la corbata naranja que llevaba. Era la única que tenía. El nudo se lo había hecho su mujer que había crecido entre puros hermanos hombre y un padre inmaduro, una familia además sin madre. Ella lo había aprendido de su abuelo. Desde entonces hizo mil nudos de corbata: nudos para matrimonios, nudos para funerales, nudos para presentarse ante el juez, nudos para pedir trabajo. Ese era su nudo, el de la corbata naranja, que con sus inadecuadas manos para tal maniobra estaba deshaciendo lentamente. Pensó en quitársela, entrar a la entrevista descorbatado. Pero las reglas las hace el que manda y paga, la imagen de la empresa, el protocolo, ¿quién inventó la corbata?, ¿es el naranjo un color formal?, necesitaba el trabajo, tenía que olvidarse de la corbata y el nudo. Cerró los ojos buscando la manera de recordar la imagen de su mujer, las manos de su mujer, cómo pasaba la corbata por detrás del cuello y luego por delante colocaba la parte más ancha sobre la angosta, ¿o al revés?, abrió los ojos, no veía a su mujer hacer el nudo, veía las manos de ella, los ojos de ella, su sonrisa burlona, Es el colmo que no sepas ponerte una corbata. Tocaron a la puerta. Salgo de inmediato, dijo, y se miró por última vez al espejo.
Cómo deseaba las manos de su mujer en ese momento y sentir que el nudo de la corbata naranja que tanto odiaba era el menor de sus problemas, al menos, aquella tarde de entrevista.

jueves, abril 13, 2006

¿Qué dices? No te oigo, habla más fuerte, y que sea importante, porque estoy escuchando.

Música.
Música.
Buena música.
Guitarras.
Coros.
Estilos varios.
Varias notas.
Voces.
Cantos.
Letras.
Amor.
Amor que termina.
Amor que se va.

Música.
Música inteligente.

Música que va.
Música que viene.

Tímpano.
En tus oídos.

En todo lugar...


Metáfora.

El átomo es un sistema solar en miniatura.
RAE.

domingo, abril 09, 2006

V for Vendetta: People should not be afraid of their governments. Governments should be afraid of their people.











Remember, remember the fifth of November,
The gunpowder treason and plot.
I see no reason why gunpowder treason
Should ever be forgot.

Guy Fawkes, Guy Fawkes,
'Twas his intent
To blow up king and parliament.
Three score barrels were laid below
To prove old England's overthrow.

By God's mercy he was catched
With a dark lantern and lighted match.
Holler boys, holler boys, let the bells ring
Holler boys, holler boys, God save the King.

viernes, abril 07, 2006

South of no North.

Hospitales, cárceles y putas: Estas son las universidades de la vida. Yo he alcanzado numerosos grados. Llámenme señor.

Ch. Bukowski

jueves, marzo 30, 2006

No eres el centro del centro, entiendes.

M no entiende y trata de entender, pero pierde la paciencia y luego prefiere no pensar en eso: por qué, aunque esté listo tres horas antes, llego tarde donde quiera que sea que tengo que ir. Yo le insisto que va en el código genético que mi padre encriptó cuando junto a mi madre decidieron tenerme. Pero eso tampoco es cierto: mi padre tiene la puntualidad de un inglés si el evento lo requiere y de un gringo si el reloj se lo permite.
Así que iba tarde como siempre, incómodo con el bolso, molesto con el sol, somnoliento, y para colmo, descubrí que la zapatilla tenía una grieta en la suela, por lo que tenía que ir atento a las pozas de agua para no mojar el calcetín. No encontré pozas, pero nunca se sabe, es cosa de tomarse las cosas a la ligera para que ocurra una catástrofe.

Un día de esos, donde levantarse es el mero trámite de abrir los ojos.

Pero tirado en la calle, junto a una automotora de lujosos autos europeos, vi tendido un bulto. Un bulto con los ojos cerrados, durmiendo al sol, vestido de terno color polvo y una barba de años. Primero pensé que el tipo estaba muerto. Vi que el pecho se le inflaba lo que me relajó un momento, seguí caminando, miré atrás y seguía el vagabundo tendido en el concreto, junto a los autos de lujo, durmiendo y soñando quién sabe qué, con el loto, con una cama, con la mujer que le rompió el corazón y lo mando directo al infierno.

Recordé la película de Thomas Vinterberg, It's All About Love, donde las personas, por extrañas razones atribuidas al amor, morían en plena calle de un infarto.

Aunque esa anécdota es de película. Un hombre al sol durmiendo sobre cemento es realidad de todos. ¿Qué hacer? Se supone que lo estamos haciendo. Mejorar el mundo, ¿no?

Tal vez me equivoco.
Y hoy dormía un hombre en el suelo...

martes, marzo 28, 2006

Mensajes en bot... Ella.

Se sorprende al verme. Siempre.
Conoce mi cara como conoce el color del agua. Pero se sorprende.

Es amor. Es amor. Es amor. ¿Qué otra razón existe para explicar lo que siente?

Me abraza y me besa. Siempre.

Pienso cómo presentarme ante ella como una sorpresa:
o todo lo sabe o todo lo presiente.

Ahora, me dice, estoy mirando el mar.
Ahora te envío este mensaje en botella.

Cuando te fijes en la orilla, lograré sorprenderte.

domingo, marzo 26, 2006

Formación del corazón militante.

M decidió regresar el mismo viernes, no esperar a la tarde del sábado, no ahora que está en terreno y vive bajo el polvo, desenterrando huesos de personas que alguna vez poblaron la costa de nuestro anoréxico país. Se casaba A, o Rommel como le llamábamos en el colegio, pero el resto de la gente lo conoce por Germán y en la misa el cura, que era algo deschavetado con sus opiniones y chistes de tarima, le decía Germán y yo lo saludé de Alex como en los viejos tiempos. Se casaba con M, otra M, no mi M que ya está casada conmigo, y era el sábado y mi M no quería llegar directo del terreno a desempolvarse el trabajo minutos antes del evento matrimonial.
Salí del canal el viernes a buscar a M a la estación de buses, pero me apuré un poco en salir así que me quedó algo de tiempo libre, digamos un par de horas, así que decidí caminar hasta Bellavista y de Bellavista a Huérfanos y en el trayecto el estómago me pedía a gritos que no sólo pensara en M que venía viajando por lo que me detuve en la funeraria Burger King y pedí el Whopper doble, "y por 200 pesos lo agranda". Démelo, que no quiero discutir más con mi cuerpo.
Me senté, miro alrededor, como uno siempre lo hace en estos locales tan públicos donde no se come con servicio, sino con las manos, como seguro comían los desconocidos que M está recuperando del pasado. Vi parejas que se hablaban románticamente en un local horrible y de mal gusto, porque el Burger King no es el da Vinci del Fast Food, es todo plástico, artificial, con esos colores chillones kitsch que no entiendo cómo no te quitan el hambre. Incluso parece insalubre, siempre hay un tipo o una chica limpiando el piso, y pienso que las bacterias flotan en el aire, comiendo a la par contigo del combo agrandado por 200. Pero, a pesar de sentir que estás dentro de un rubick no dejas nada en la bandeja que no sea manchas de ketchup, el papel arrugado de la hamburguesa, el vaso de medio litro y la caja de papas con la infaltable papa quemada que nunca te comes.
Entra entonces este muchacho joven, 19 máximo, uniformado de la aviación, se notaba que estaba de franco, como muchos otros que vi dar vueltas por la calle. Escondía a sus espaldas un ramo de flores. Se pone en una de las filas, irá a comer una de estas bombas de colesterol y carne con aire, seguro para probar algo distinto de lo que le darán en el cuartel. Se acercó a una de las niñas que atendía la caja, ella se ríe, nerviosa, él le pregunta por alguien, la chica va a la cocina, riendo nerviosa, ahora todas las chicas de las cajas lo están mirando, incluso dos señoras que comían empanadas fritas y hamburguesas lo miraban lascivas, será cierto que los uniformados son fantasía femenina.
Llega una chica de la cocina, ve al tipo uniformado, lo mira y sonríe para decirle: viniste. Él hace el amago de descubrir las flores, pero ella antes le dice: salgo a las nueve. Miro mi reloj, eran las ocho, uf, este muchacho que estuvo pensando durante semanas en su novia no recibía ni un beso de bienvenida, serán políticas del local que los empleados no tengan encuentros íntimos con sus parejas, pero el amor no debería tener política, menos si es un muchacho que se está entrenando para protegernos de enemigos invisibles que tiene un fin de semana para ver a su chica. Él, tranquilo, le responde que la espera. Caminó a una esquina, colocó su sombrero bajo el brazo, con el otro mantenía oculta las flores, adoptó la rígida posición de cuando los forman y mirando derecho a la nada, aguardó por ella.
Salí del Burger King con una sonrisa y la extraña sensación que la formación militar les lavará el cerebro a estos chicos, aunque también ese lavado de cerebro lo aplican a la propia vida: una hora de paciencia esperando por la chica con la que estuvo soñando por semanas. Y bien, se entrena para luchar y matar y ser abatido en combate y tiene una razón para semejante sacrificio: la chica en la cocina que sale a las nueve.

Llegué al terminal de buses. Quedaban 45 minutos para que llegara M. Esperé. Quieto. Y el tiempo podrá pasar lento o rápido, da igual, el resultado es el mismo: siempre llega el abrazo de la mujer con la que soñaste toda la semana.

viernes, marzo 24, 2006

La Marcha de los Pingüinos.



-Oye viejo.

-Qué.

-¿Yo soy muy pequeño o tú eres muy alto?

-¿Qué te hace pensar que eres pequeño?

-Me tienes que mirar hacia abajo.

-O tú tienes que mirar hacia arriba.

-¿Por qué nunca me respondes directamente la pregunta?

-¿Por qué preguntas cosas que ya sabes la respuesta?

-Porque soy pequeño.

-No, porque eres un sabelotodo, igual que tu abuelo, y de aburrido juegas a las preguntas.

-¿En serio? Pero es cierto, viejo, no me quiero quedar así.

-¿Así cómo? ¿Pequeño?

-Claro.

-A ver... ¿Tu mamá es pequeña?

-No. ¿La encuentras pequeña?

-Por supuesto que no.

-Le voy a decir a mamá que piensas que es pequeña.

-No fastidies, hijo.

-¿Qué? ¿Se va a enojar?

-Mira, últimamente, con este clima caluroso y extraño, tu madre anda un poco...

-Un poco qué. Dilo viejo.

-No te tengo que decir nada. Ya, camina. Si no caminas, te vas a quedar pequeño.

-Mentira.

-¿Te acuerdas de Frío Polar?

-Qué pasa con él.

-¿Lo encontrabas pequeño?

-Claro que no, viejo, si era un niño.

-¿Estás seguro que era un niño? Recuerda que nunca caminaba, siempre echado junto al agua, pensando quién sabe en qué...

-Me estás contando esto para que te haga caso, es de esas historias que "asustan" para que nosotros, los pequeños...

Un grupo de pingüinos que juega a las cartas interrumpe al padre con el hijo.

-¡Hey! ¡Rastro de Nieve! ¡¿Cuántos años tenía el enano de Frío Polar?!

El padre mira al hijo, el hijo abre los ojos, asustado, y se pone a caminar en silencio. El padre le guiña un ojo a sus amigos, sonriendo...

jueves, marzo 23, 2006

Ido.

Recordé algo que quería comentar.
Pero lo olvidé.

Cierro los ojos, hago un esfuerzo, pero nada se ilumina. Serán las partículas cancerígenas que viven suspendidas en el aire de Santiago.

Una cosa es cierta e ineludible: se supone debería estar activo neurológicamente, creativo al máximo, más, he de reconocer sin culpas, estoy tan inspirado como un Koala durmiendo aferrado a su árbol.

Por ahora, es todo de este corresponsal sin guerra.

miércoles, marzo 22, 2006

Un Pasado Violento.



Sentado en una sala ancha, con la pantalla encima, una pantalla enorme, y tres señoras de edad a mi lado. Pensé: a estas ancianillas les va a dar un ataque. Resultó que al final casi esperé que se pararan a aplaudir.

¿Qué estoy viendo? ¿Un western? ¿Psycho? ¿Straw Dogs como claman algunos? Y es que la película empieza pausada, pero se percibe de inmediato que las apariencias engañan y detrás de ese silencio en los primeros minutos se esconde la sombra de la muerte. Claro, el título lo dice todo.

Cronenberg le pone su firma a los planos: en altura siguiendo a los autos para descender hasta el personaje; quietos primeros planos para mantenernos a la espera de una reacción violenta que puede venir o se contiene. Qué sé yo: cine.

Al final, la historia de violencia es una tormentosa historia de amor.

Eso. Nada más se me ocurre.

Sólo ir a verla de nuevo.

Ayer.

La última vez que la vi, ella no me estaba mirando. Nos despedimos antes de que se cerraran las puertas del metro, me bajé aplastado entre la gente, subí un par de escalones de la salida. Escuché que las puertas se cerraban. Me giré para mirarla: ella iba apoyada, equilibrando su mochila, mirando al resto de los pasajeros. El tren partió. La seguí con los ojos. Finalmente, el túnel se tragó al vagón y a la gente y a ella que continuaba sola su camino. Subí los escalones que restaban para salir de la estación, pensando: regresa. Lo que el túnel se traga, siempre regresa. Por lejos que quede la estación.

sábado, marzo 18, 2006

Preguntas que se hacen cuando la lejanía es la respuesta.

-¿Qué haces?
-Hago tiempo.
-¿Tiempo para qué?
-No sé, estaba aburrida.
-¿Dónde estás? ¿No llevaste nada para leer?
-No.
-¿Te vas a comprar uno?
-No. Sólo hago tiempo.
-Bueno. ¿Vienes?
-Voy.
-Bien.
-Te amo.
-Yo también.
-Llego en un par de horas.
-Te espero.
-Chao.
-Chao.

jueves, marzo 16, 2006

S P I D E R

El inicio del Universo.

Jugaban a las canicas todos los martes. No tenían que pedirle permiso a nadie: en el Universo eran sólo ellos dos.

Un día, uno de ellos llegó tarde. El otro, enfurecido, le arrebató las canicas y las dispersó por el Universo. Y se hicieron los planetas, estrellas y hoyos negros.

El que se quedó sin canicas era el mayor: decidió enviar al otro al Infierno.

Solo, ya sin nadie con quien jugar, fue a sentarse entre lava y ácido sulfúrico. Por casualidad, encontró una de sus canicas, pero no podía distinguir bien cuál era. Entonces dijo: hágase la luz.

Y la luz se hizo.

La desazón del naufrago.

Que te alejen fuerzas de la naturaleza escapa a tu control.
Pero algunos alcanzan el desapego por propia voluntad,
como si la soledad fuera un simple resfrío que se cura con el tiempo.

Uno se entristece y decae:
construyes un hogar
que luego es una silueta en el horizonte,
sin camino claro para alcanzar la puerta.

Y es el abandono la estocada que me derriba:
no estar presente,
no hacer nada,
olvidar que existen límites inherentes al hombre
para vivir los escasos años que le han dado.

Pero algunos alcanzan el desapego por su propia voluntad,
como si la soledad fuera un simple resfrío que se cura con el tiempo.

Y un día no te sorprendas de llegar a casa
y quienes te rodean prefieran mirar por la ventana
a ver tu rostro curtido por el vaivén de las cosas
que nunca lograste -nunca quisiste- controlar.

Sólo falta que llueva
para bautizar mis pensamientos.

domingo, marzo 12, 2006

¿Le tiembla el ojo? Váyase de vacaciones por dos días con M.




Viernes. Aún en la pega, finiquitando -o abriendo- algunos temas con el productor ejecutivo de la serie de ficción de la cual soy el guionista.

En la casa, M esperando a que llegue para hacer los bolsos, un short, las chalas, un par de poleras, ropa interior, una toalla, "¿qué me falta?", el cepillo de dientes, desodorante, un libro, películas y las inmensas ganas de relajarme. Es que no he parado, como una máquina a vapor que se desplaza por los rieles a intensa velocidad, atenta todo el tiempo de no bajar el ritmo. La pega de escribir es una pega gratificante, pero absorbente, centrípeta, vamos para adentro, talemos las ideas, construyamos hacia afuera guiones en la línea de lo que el proyecto requiere.

Me tuve que hacer un EEG. Tuve en su momento la sinapsis como festival chino de fuegos artificiales. Pero resultó que estaba "dentro de los límites normales". Vale decir, "señor, agarre sus maletas y váyase unos días a la playa con su mujer y regrese como tuna, ¡no insulte mi inteligencia, no le he dicho que vuelva como una fruta pletóra de pepas, CARAJO DE JOVEN TÓMESE EN SERIO MI CONSEJO!". Ok, Doc, playa entonces, viento marino y mi mujer al lado.

Llego a la casa. 9pm. M me espera, ella -como fémina que es y el ADN correspondiente- tiene sus cosas listas. Abro el clóset como un poseído, agarro lo que mis manos alcanzan, meto la ropa a presión en los bolsos y recuerdo que no se me quede el cepillo de dientes. M me mira, desarma el desastre en mi bolso y me dice: maximizar el espacio es indispensable. Ok, es que son las ansias de partir a la playa.

Un tío que me considera como un hijo me presta su departamento en Viña. Tiene una parcela cerca de Olmué, pero no me quiero desenchufar tanto, Viña tiene el sonido urbano justo y necesario para no caer en pánico, sintiendo un desarraigo de Santiago tan brusco. Además, hay restaurantes, una acción menos a realizar: cocinar para sobrevivir.

Nos subimos al auto. Partimos. ¿Por dónde?, pregunto a M perdido. La costanera a la costa, bajando por aquí, doblando por allá, saliendo en aquel acceso a la carretera: ¿qué harías sin mi?, me pregunta. La miro y sonrío.

Un Jeep "vengo-desde-La-Dehesa" me jotea todo el rato, me sube las luces, que me tire a la derecha, ¡PERO SI VOY A 120!, el Jeep sigue, se me pega a la cola del auto, insiste. Finalmente me pasa. ¿Qué vemos? Un padre irresponsable, con cuatro hijos, acelerando hasta alcanzar -si pudiera- la velocidad de la luz. ¿Tener hijos provoca eso? ¿Arriesgar la vida de todos ellos para llegar lo más pronto posible? ¿O es sólo para sacarle partido al Jeep que no sale del circuito de las comunas más arriba de la Plaza Italia?

Llegamos al edificio. Nos reciben 4 tipos, nos dan indicaciones, "usted tiene los estacionamientos XX y XX, elija uno, pero le recomiendo el XX, es más fácil de salir y, bla, bla, bla".

Arriba del ascensor. Al fin, el plan maestro de las mini-vacaciones se estaba cerrando. Llegamos al departamento. ¿Las llaves? M las tiene, comienza a abrir. Comienza pero no termina. La puerta no abre. 11.30pm. Llamo a mi tío. "Disculpe, pero la puerta no abre", "¿Cómo que no abre?", ¿"Eso, que una de las chapas está rara", "Llama al conserje y que te ayude, me llamas al rato". Ok. Sube el señor Herrera. Le damos las llaves, esperanzados que su rostro de hombre con experiencia en materias de edificio nos abriera la puerta. 00.30am. "Tío, el señor Herrera también cree que una de las cerraduras se jodió", "Pero cómo", "No sé, tal vez la forzaron", "Bueno... mañana contáctate con el señor Fuenzalida, el tiene otro juego de llaves, a ver si esas abren la puerta". Ok. 00.45am. M y yo con los estómagos encogidos, gritando de hambre.

Buscar dónde alojar. Llegamos a un hostal a unas cuadras de Av. San Martín. ¿Tiene algo? Claro, una doble "en suite". La tomamos. Subimos tres pisos, míster hostal abre la puerta y ahí está: una buhardilla "en suite", con el techo en 45º, TV con cable y una ventana con vista a la calle.

A comer. Después lidiaría con aquél espacio donde me sentía como El Pianista pero sin piano o Ana Frank sin diario de vida. Llegamos a un restaurante Basko. "Queremos esto y lo otro, pero primero pan y bebidas, YA". Delicias del Mar se llamaba. Bueno. 4 tenedores.

Día siguiente. Cambio de mando en la Presidencia y volver al departamento para hablar con el señor Fuenzalida que según el señor Herrera llegaba a las 9 y se iba a las 13. El señor Fuenzalida trata de abrir, no puede. "Esta chapa es de las antiguas, hay que llamar al señor cerrajero". Ya... llamemos al señor cerrajero.

El señor cerrajero, que hablaremos de él como el señor Ríos mira la chapa detenidamente. "Esta chapa está mal, hay que forzar la entrada". Ya... ¿Y cuánto sale? "XX le sale". Ok. Con M lo vemos trabajar, aplica martillo y desatornillador, luego un taladro pequeño de mano, la fuerza bruta de repente, hasta que la SEGURA CHAPA SALE EN MENOS DE 4 MIN. El señor Ríos nos permite entrar, revisa la chapa: se le salió el seguro, pero aparte de eso, no tiene nada malo, voy y le traigo copias de las llaves y una nueva cerradura... me demoro 30-45 minutos. Ok, Vaya.

Yo estaba en colapso. Al menos estábamos adentro. M me subía el ánimo. El señor Ríos puso la nueva chapa, nos dio las llaves, amablemente se despidió y nos dejó copias para el señor Fuenzalida.

Luego de eso, comenzaron las mini-vacaciones. Destino 1: comer junto al mar en alguna pic'á camino a Concón.

Más tarde, caminar...
Más tarde, dormir...
Más tarde, seguir con delicias gastronómicas...

Más tarde, vivir la vida para luego reírse de lo azaroso que se torna un planificado viaje.

Ahora, en casa de regreso y mañana lunes.
Pero tengo otra energía.
Ganas.
Ideas.

Punto cero.

viernes, marzo 10, 2006

En blanco y negro: la televisión ¿virus o cura?


Directed by: G. Clooney.

Æon Flux.



¿Será fuerte decir que una película es rasca?

Aeon Flux, por lejos, es una Low Budget TV Movie de Ciencia Ficción, no un producto para la gran pantalla. La luz de mediodía-sin-contraste-cero-profundidad-cero-onda, el vestuario tijereteado y "futuresco" ("¡Hey, hola, estamos en el futuro, y nos vestimos raro y de morado, es el futuro!"), los set de cartón piedra, la utilería de plástico reciclado, el hablar pausado y relamido de los personajes (que en la serie animada resaltaba, aquí es grotesco), las motivaciones impuestas como cadena de comida rápida a Aeon F para desarrollar la trama, personajes secundarios con parálisis facial, coreografías a lo Matrix sin que la directora viera Matrix como referencia, flashbacks para salvar la caída en picada de la atención del espectador insertos con fórceps, y Charlize Theron -mujer guapa, mujer actriz- tratando de vender el cuento de agente-espía-asesino-implacable... intento fallido, culpa en parte GIGANTESCA por los defectos antes descritos.

Definitivamente, rasca.

Sumo dos pics. La de Charlize Theron engaña, pero vale la pena.



jueves, marzo 09, 2006

Henri Cartier-Bresson. Portraits by.

















T. CAPOTE (1947)


Entonces Truman entra y sabe que lo están mirando porque es distinto, especial, en directo, gay que no oculta nada, sólo parte del rostro detrás de gruesos lentes.
Y como pocos seres humanos, se hace valer, porque es un deber ganarse el espacio que ocupas y el aire que compartes: Truman desbarata al prejuicioso que lo observa, le da a entender que uno es lo que aparenta y también lo que nadie ve, y lo que aparentas no siempre define lo que guardas dentro. No por ser gay, o ciclotímico creador, o el centro de la fiesta, escribirás únicamente de homosexuales y el mundo detrás del mundo que (algunos) viven.

Truman desayuna en Tiffany's. Hay una prostituta que quiere cambiar de vida. Truman le cumple el deseo.

A sangre fría, Truman le narra al lector desprevenido, que la paz a veces revienta a punta de escopeta.

Y Truman se cansa.
Muere de melancolía. De alcohol en la sangre.
La copa en la mano que cae al suelo.

El sonido irreparable del cristal que pierde su forma y se dispersa en mil pedazos.

Truman muere de tragedia, corazón de artista que se detiene a pensar en lo que ha desempolvado escribiendo: la naturaleza humana. Y el corazón no despierta. O no deja de pensar.

Truman gana el Oscar.
Alguien ya le contará.
Y se reíra complacido, pero sarcástico, de tan caprichoso premio.

miércoles, marzo 08, 2006

A ras del cielo.

Cuando pensabas que todo estaba dicho...

Puedes estar con JR en una -así llamada- reunión de trabajo y repentinamente detiene el tiempo para relatarte una historia tan perfecta en estructura que piensas "hey, eso no pasa en la vida real".

Que te hable, por contar alguna de sus anécdotas, de una mujer que aparece en mitad de la lluvia y conoce a uno de sus amigos; que su amigo y la mujer de la lluvia vivan algo como Antes del Atardecer, pero sin rodeos, directo a la cama; que le saque una foto y que esa foto sea un cuadro impresionante de una mujer misteriosa ante un fondo donde el mar y el cielo están grises, eléctricos, oscuros y con forma de tormenta... Tendrían que escucharla.

Y te quedas pensando, "mientras camino las tres cuadras para tomar micro, en el mundo ocurren eventos inesperados y maravillosos, otros tristes y desesperanzadores, incluso algunos mezclan ambos y se equilibran con cuidado...".

La historia que escuché ayer la anoté en el libro invisible que llevo dentro. Para leerla, de tanto en tanto, y saber que el mundo is like a box of chocolates...

martes, marzo 07, 2006

A EME.

Antes de irme, unas reflexiones:

  • Despierta uno temprano y sigues creyendo que es de noche.
  • Ahora que veo que es de día, me pregunto que hago levantado.
  • Pensándolo fríamente, estoy en pie para ir al trabajo.
  • ¿Qué trabajo?
  • Uno que te llama a levantarte a la hora en que la luz es tenue, proyectada desde la silueta irregular de la Cordillera.

Pensé que sería peor. Pero me siento despierto.

Volvería a la cama sólo porque M se ha quedado, como gato de dos meses, acurrucada entre las sábanas...

jueves, marzo 02, 2006

Brokeback Mountain.


El amor es una fuerza de la naturaleza, dice el afiche promocional.

Es una historia de amor entre hombres, de cowboys, sin clichés del gay amanerado, ni siquiera queda la sensación cercana del estereotipo homosexual, es más de amigos tan cercanos que llegan a generar amor al punto de lo sexual.

No es crítica, no es panfleto, no es defensa, no es rechazo.

Es una historia de amor.

Y me quedó esta imagen, fuerte, rondando la cabeza: Del Mar (Ledger) llama para saber sobre su amigo Twist (Gyllenhaal) y entran tres segundos imaginados por Del Mar sobre un evento...

Es amor a primera vista.
De ese otro amor. El que hemos censurado como sociedad privilegiada .

Cronenberg.

Terror de madrugada.

Anoche dormí pésimo. Tan mal, que incluso soñé con Piñera, político que en mi sueño -una pesadilla, la verdad- sufría de una crisis de pánico cuando Bachelet y otras mujeres le sacaban en cara que había perdido. Piñera se ponía paranoico, lloraba, exigía un secretario suyo por cada subsecretario del nuevo Gobierno para seguirles la pista. Realmente, no me dejó dormir Piñera. No sé qué asociación ilícita tendrá con mi Id, pero sea lo que sea, que no se repita hoy.

Si sueñas con Piñera, ten por seguro que no podrás dormir. Te vas a tener que tomar un migranol por la mañana y buscar la forma de quitarte el revoltijo que te deja en la guata. Me arruinó el sueño y el desayuno. No, miento: el desayuno me lo preparó M y estaba delicioso.

No tengo nada contra Piñera, sólo le pido que no se incluya más en el reino de mis sueños, que no están en venta como fundo sureño.

¿Pero cuánto podrá valer un sueño?
Si es una suma razonable... ¿ha de venderse?

Prefiero una noche tranquila.